Cuando se paren todos, empezará la guerra.
Lee gratis el primer capítulo de «La ciudad de los relojes»

La novela
En Horalia, mil torres marcan la hora y cada familia vive al ritmo de la suya. Los relojeros son la casta más poderosa de la ciudad, y Ilen, aprendiz de diecisiete años, apenas puede soñar con llegar a ser uno de ellos.
Hasta la noche en que el reloj de su barrio se detiene. Luego otro. Y otro. Mientras el miedo se extiende por las calles, Ilen descubre que las torres no solo marcan el tiempo: lo guardan. Y que alguien está dispuesto a pararlas todas para quedárselo.
Así empieza
En Horalia nadie necesitaba mirar el cielo para saber qué hora era. Bastaba con escuchar.
Ilen podía distinguir las campanas de una docena de torres con los ojos cerrados: la de Calderas, grave y lenta, que era la de su barrio; la de los Tintoreros, que siempre iba un suspiro adelantada; la del Puerto, que sonaba a hierro mojado. Mil torres, decían los libros, aunque nadie las había contado nunca.
Esa noche estaba en lo alto de la de Calderas, engrasando el gran engranaje a la luz de un candil, porque el maestro Oren tenía las rodillas peor que nunca y la escalera tenía trescientos doce peldaños. A Ilen no le importaba. Desde allí arriba la ciudad parecía un mecanismo enorme y ordenado, cada tejado en su sitio, cada calle una rueda dentada que encajaba en la siguiente.
Faltaban dos minutos para la medianoche cuando notó el silencio.
El autor
Soy ingeniero de telecomunicaciones y llevo toda la vida leyendo fantasía. Empecé a escribir la saga de los Relojes en el tren, de camino al trabajo, en cuadernos que todavía guardo.
Vivo en Valencia con mi mujer, dos hijos y demasiados libros.