21 de octubre de 2026
La niebla de Cudillero
Marta Olivera · Se lee en 1 min
Cuando cubría sucesos aprendí que el tiempo lo cambia todo. Un robo con sol es un robo. El mismo robo con niebla es una historia.
En Cudillero la niebla sube del mar algunas madrugadas y se queda pegada a las casas hasta media mañana. No se ve el faro, no se ve el muelle, apenas se ve la mano. Es el escenario perfecto para que algo pase y nadie lo vea.
Por eso la novela empieza ahí: un barco que entra en el puerto con niebla, sin nadie a bordo. Lo demás fue preguntarme quién, en un pueblo donde todos se conocen, podía tener un motivo para callar.